Cuando una empresa o una start-up tiene dificultades puede conseguir financiación de diversas formas:
- Puede emitir bonos o ampliar el paquete de acciones o
- Puede acudir a cualquier entidad bancaria y pedir un crédito o una ampliación de algún crédito ya existente si demuestra tener un plan de negocio viable.
En estos momentos ambas opciones se presentan complicadas. Primero porque no hay mucha confianza entre los inversores y actualmente se mueve muy poco dinero en los mercados de renta fija como variable. Segundo porque en la actualidad el grifo del crédito está prácticamente cerrado.
Es aquí donde pensar en una firma de capital riesgo o private equity puede ser una alternativa viable.
A grosso modo podemos decir que una empresa de capital riesgo está especializada en “salvar” empresas adquiriendo parte de dichas empresas, las “arreglan” y después esa participación con beneficios.
Según la ley española las empresas de private equity se definen como entidades las financieras cuyo objeto principal consiste en la toma de participaciones temporales en el capital de empresas no financieras y de naturaleza no inmobiliaria que, en el momento de la toma de participación, no coticen en el primer mercado de Bolsas de Valores o en cualquier otro mercado regulado equivalente de la Unión Europea o del resto de países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Existen ejemplos muy famosos de cómo una private equity puede hacer que un proyecto se revalorice exponencialmente. Quizá el más interesante sea el de Amazon ya que tras pasar por la experiencia se ha convertido en un referente editorial a nivel mundial. En ello están también empresas como Facebook o Twitter que tienen la intención de entrar en bolsa.
Algunas private equity están especializadas en proyectos que llevan poco tiempo y ayudan con pequeñas aportaciones de capital en empresas de reciente construcción -como es el caso de la inversiones semilla o venture captial- o en estructuras empresariales con una vida más larga y que tienen mucho potencial pero que pasan por un momento delicado. Cuando una entidad de capital-riesgo entra en una empresa lo hace con intención de tomar parcialmente el control por un periodo de tiempo; además del capital aportan su know-how reestructurando la empresa, asesorando, modernizando y profesionalizando la gestión de forma que vuelva a la senda de los beneficios. Es más, las private equity no invierten ni su tiempo ni su dinero aportando valor añadido si no consideran que vayan a ganar con la operación. Una vez conseguidos sus objetivos la empresa de capital-riesgo venderá su participación con plusvalías bien a los directivos de la empresa, bien a terceros inversionistas o bien a directivos y terceros.