En el primero de ellos se desglosa el total del consumo energético por países atendiendo a la fuente de la que procede la energía (petróleo y derivados, gas, combustibles sólidos, energía nuclear y energías renovables) y el segundo muestra el cambio producido entre los años 1999 y 2009 en el consumo energético proveniente de las energías renovables.
De estos dos gráficos se obtienen dos importantes coclusiones. Por un lado, es un hacho que Europa depende en gran medida del petróleo y por otro la importancia que van adquiriendo las energías renovables cuyo consumo en conjunto casi se ha duplicado en una década.


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